Ancestros: Ruperto Mondragón

Ruperto Mondragon

Ruperto Mondragón fue un curandero zoque originario de Chapultenango, Chiapas y es el bisabuelo -de línea paterna- del antropólgo zoque Fortino Domínguez Rueda. Fortino nunca conoció en vida a su bisabuelo y fue solo a través de esta fotografía -la cual tiene tatuada en el brazo derecho- como él comenzó a levantar su pasado y con ello a conocer a sus ancestros.

La fotografía que se muestra de Don Ruperto Mondragón fue tomada en abril de 1973 por el antropólogo mexicano Félix Báez-Jorge mientras desarrollaba su trabajo de campo entre comunidades zoques del norte de Chiapas dentro de un proyecto financiado por el Instituto Nacional Indigenista y la Universidad Veracruzana. El trabajo de campo cubrió el periodo de once meses entre 1973 y 1974 y dio como resultado la publicación del libro Los zoques de Chiapas (Báez-Jorge, 1975). El etnografo refiere que Don Ruperto Mondragón (anciano curandero de Chapultenango) lo introdujo en el universo de la cosmovisión zoque al explicarle «el cuento de la viejita que se transformo en el volcán Chichonal* (Báez-Jorge, 2008, P. 21). Ruperto Mondragón le narró al antropólogo  la historia de Piowachuwe (mujer/vieja que arde).

Aquí les dejo el documental El volcán y su dueña que habla sobre el mito de Piowachuwe. (el documental inicia a partir del minuto 6:52) donde podrán conocer un poco más sobre la cosmogonía zoque.

Dirección: Álvarez, Guillermo | Gómez Domínguez, Domingo. País: México. Compañía Productora: Cecali | Unach | Universidad Iberoamericana.

A raíz de las erupciones del volcán Chichonal en 1982 el mito de la Piowachuwe se reactivo y viajo junto con los miles de desplazados zoques que se dispersaron por distintas geografías. 

El asentamiento zoque de Guadalajara es uno de los más representativos dentro de la diáspora zoque (Domínguez, 2018). Guadalajara como lugar de llegada para los zoques, data desde finales de la década de los sesenta del siglo XX y desde ahí se consolidan nuevas generaciones de zoques urbanos, los cuales crecimos escuchando las historias de Piowachuwe. (Domínguez, 2013)

A partir del encuentro con mi bisabuelo por medio de una fotografía recabada durante un trabajo de campo etnográfico y al hecho de conocer desde pequeño las historia y mitos de mi pueblo me llevaron a buscar mas sobre nuestro pasado zoque. Para cumplir con la tarea, una primera acción fue ingresar a la universidad a estudiar historia, al poco tiempo entendí que la historia que se imparte en México y el mundo es eurocéntrica y colonial. Sin embargo, conocer el registro escolar me llevo a plantear una ruta donde la educación formal no debe ser impedimento, sino solo una herramienta -en el amplio abanico de saberes- para reconstruir nuestra historia. Al mismo tiempo, comenzamos a tejer en colectivo con la comunidad de zoques residentes en Guadalajara. Fue así que el estudio formal (Historia y Antropología) nos llevaron a reconocer la larga historia del pueblo zoque, misma que se remonta a los Mokayas y posteriormente con los Olmecas (Clark, 1994). De igual forma, comenzamos a escribir la historia contemporánea de nuestro pueblo caracterizado por la diáspora y regresamos a sembrar la tierra.  

La cuenta larga zoque demuestra con hechos comprobables -desplegados desde la ciencia moderna occidental- que la existencia de los zoques va más allá de la formación del Estado nación mexicano, por tanto nuestro horizonte es fortalecer la autonomía, lo cual nos exige levantar y reconstituir nuestras propias estructura de gobierno, de justicia, salud y educación, y desde ahí reconstruir un presente digno y justo desde el campo y la ciudad.

Les dejo el poema de Mikeas Sánchez (poeta zoque de Chapultenango, Chiapas) titulado: JUJTZYE TÄ WÄBÄ TZAMAPÄNH’AJÄ / CÓMO SER UN BUEN SALVAJE

Simón, äj’ atzpä’jara sutu’ wäbä tzamapänh’ajä,
kyomujsu castilla’ore
teserike mumubä dä’ nhkomis’ ñäyiram.
Ejtzu’ masanh’däjkis wynanh’omo
teserike’ mpyäkinh’dyzyoku’ sijkpa’ te’ näyäyokiuy.
Äj’ atzpä’jarais ñä’ ijtayuna’ tzabas’Mää’is pyä’mi,
nhkyojama kak’dena’.
Äj’ atzpä’jara kedgäkätäbyabä’pänhdena
teis’ muspana’ tya’ tzoka tyziame’jinhdam.
Te’ sutu’ wäbä’ tzamapänh’ajä,
myuspäjku jujtzye yajk’ yosa’ te’ käjtztäjkuy’,
teserike’ nhyenhtuyu’ te’ nhkirawais’ñoaram.
Äj’ axpä’jara musobyabä’ pänh’dena,
teis’ muspana’ ñä’ tzapiaä pyeka’nhkiomiram.
Äj’ axpä’jara sutu’ wäbä tzamapänh’ajä,
tese’ ja’ myuskubyakä jujtzye’ tzyäkä.

Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,
aprendió castilla
y el nombre de todos los santos.
Danzó frente al templo
y recibió el bautismo con una sonrisa.
Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo
y su nagual era un tigre.
Mi abuelo era un poeta
que curaba con las palabras.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aprendió a usar la cuchara,
y admiró la electricidad.
Mi abuelo era un chamán poderoso
que conocía el lenguaje de los dioses.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aunque nunca lo consiguió

Para escuchar la lectura del poema por Mikeas Sánchez dar click aquí: https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/bc224659-28a4-48be-9a4b-5248a064a00d/como-ser-un-buen-salvaje 

Notas:

* Andrés Fábregas explica que durante las erupciones volcánicas de 1982: “las primeras noticias no atinaban a ubicar en dónde estaba el volcán Chichón y menos a informar quiénes eran los zoques. A un locutor televisivo, muy influyente en aquellos años, se le ocurrió que Chichón era una ‘mala palabra’, con un sonido que hería la susceptibilidad de los televidentes, por lo que decidió cambiar el nombre del volcán a Chichonal. Con ello pensó ‘suavizaba’ el incómodo apelativo. Por supuesto, no sabía que chichón en Chiapas no significaba ‘seno grande’ sino un ‘chipote’, es decir, una contusión en la cabeza. Tampoco sabía del uso del plural en el castellano hablado en Chiapas. En efecto Chichonal significa para los chiapanecos ‘abundancia de chichones’ ”. Prólogo de Andrés Fábregas al libro de Laureano Reyes, Los zoques del volcán, México, CDI, 2007, págs. 13-14. 

 

Bibliografía:

Báez-Jorge, F. (1975). Los zoques de Chiapas. Ciudad de México: Instituto Nacional Indígenista.

Báez-Jorge, F. (2008). El lugar de la captura. Xalapa, Veracruz: Editora de Gobierno del Estado de Veracruz .

Clark, J. E. (1994). Antecedentes de la cultura olmeca. En J. E. Clark, Los olmecas en Mesoamérica. Pág. 31. México: El Equilibrista/Turner Libros.

Domínguez Rueda, F. (2013). La comunidad transgredida: los zoques en Guadalajara. Guadajara: Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas – Casa del Mago.

Domínguez Rueda, Fortino (2018). Desplazamiento territoriales, flujos migratorios y erupciones volcanicas entre los zoques de Chapultenango, Chiapas: la constitución y reproducción de una diáspora indígena. Tesis para obtener el doctorado en Antropología Social. Universidad Iberoamericana, México.